Wobbledash Studios lo fundó Alessandro Panaro, el mismo que lleva años construyendo productos digitales en Surper. No hay un edificio con cien personas detrás: hay un fundador que dirige el diseño, la narrativa y la dirección de arte, y un stack de inteligencia artificial que programa, itera y produce activos codo a codo con él, todos los días de la semana. Es un estudio pequeño por decisión, no por accidente — menos capas, más criterio, iteración constante y cero relleno.
¿Por qué dos juegos tan distintos a la vez? Porque el catálogo de Wobbledash no es un género, es un estado de ánimo: unos días queremos que grites de risa, otros que grites del susto. La comedia física y el terror cooperativo tienen más en común de lo que parece — los dos dependen de que confíes en la persona que tienes al lado del mando.